Niveles de procrastinación y autoeficacia en estudiantes universitarios

El
artículo aborda dos fenómenos muy presentes en la vida académica: la tendencia
a postergar tareas (procrastinación) y la percepción de capacidad para
lograrlas (autoeficacia). El punto de partida es sencillo y a la vez
inquietante: estudiantes que se perciben competentes aplazan proyectos
importantes una y otra vez, con impacto directo en su rendimiento y su
bienestar. El estudio busca describir los niveles de procrastinación y
autoeficacia en universitarios, y explorar cómo se relacionan entre sí.
Se
diseñó un estudio cuantitativo, descriptivo y correlacional con estudiantes de
distintas carreras. Se aplicaron escalas estandarizadas de procrastinación
académica y de autoeficacia general, y se procesaron los datos mediante
estadísticas descriptivas y pruebas de asociación. En la práctica, cada
participante valoró con qué frecuencia deja “para mañana” actividades como
estudiar para un examen o entregar un reporte.
Los
resultados muestran una alta proporción de estudiantes con procrastinación
moderada, acompañada de niveles medios de autoeficacia. Llama la atención que
muchas personas reconocen su hábito de aplazar tareas, pero al mismo tiempo se
describen como capaces de cumplir cuando se sienten suficientemente
presionadas, por ejemplo, en la víspera de una entrega. La relación entre ambos
constructos sugiere que la autoeficacia puede actuar como factor que amortigua
los efectos negativos de la procrastinación, aunque no la elimina. El texto
subraya la necesidad de estrategias institucionales y personales para gestionar
el tiempo, reducir la postergación habitual y fortalecer habilidades de
autorregulación, especialmente en contextos donde las demandas académicas se
combinan con trabajo y responsabilidades familiares.
